El Gobierno gallego ha anunciado una iniciativa pionera para incluir los ecosistemas marinos y costeros en su mercado de créditos de carbono, reconociendo así el papel del carbono azul como aliado esencial en la lucha contra el cambio climático. Hasta ahora, estos mecanismos de compensación se habían centrado principalmente en los entornos forestales, dejando en un segundo plano el potencial de las praderas marinas, los humedales costeros y las áreas de acuicultura como sumideros naturales de CO₂.